El sentido de la distinción entre las perspectivas de primera y tercera persona

Juan José Sanguineti

Resumen


La distinción entre las perspectivas de primera y tercera persona se propuso en la filosofía de la mente como una reacción contra la clausura naturalista dentro de los límites de la objetividad empírica. La perspectiva de primera persona es irreductible y está presente, al menos de modo implícito, no solo en la psicología y la neurociencia, sino en toda ciencia, pues el conocimiento presupone el cognoscente. La distinción no debería limitarse a la epistemología, sino que más bien debería explicarse ontológicamente, con el objeto de evitar el peligro de eliminar al sujeto y, por consiguiente, de ver al yo como ficticio (Metzinger). La ontología realista de la perspectiva de primera persona de Baker (constitucionalismo) se evalúa como insuficiente y proclive al dualismo drástico. La visión tomista (hilemórfica) es capaz de proporcionar una versión realista del yo y de su relación con el cuerpo humano. En la tradición filosófica clásica la distinción entre conocimiento subjetivo y objetos conocidos no es problemática. El problema era más bien explicar la experiencia intelectual de las cosas individuales.

Palabras clave


Persona; Perspectiva de primera persona; Perspectiva de tercera persona; Subjetividad; Yo

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