Faber fortunae suae : la persona en los aforismos de Cornelio Fabro

Héctor Rubén Aguer

Resumen


Cornelio Fabro es, en mi opinión, el máximo filósofo católico del siglo XX. El carácter monumental de su obra quedará de manifiesto cuando esté concluida la edición completa, en curso de publicación. Los estudiosos de Santo Tomás podemos apreciar debidamente su aporte a una instauratio definitiva de la metafísica del Aquinate enfocada en el problema especulativo fundamental: la noción de participación tanto en el orden de la naturaleza cuanto en el de la gracia1. En la advertencia a la edición italiana de Participation et causalité el autor declara su insistencia en la orientación de la metafísica como teoricidad pura del esse como acto, pero de tal modo que la especulación no pueda detenerse en la referencia de la esencia al ser, sino que debe fundar la pertenencia constitutiva del ser al hombre y del hombre al ser, esclareciendo al mismo tiempo por qué el hombre se busca en el ser y por qué el ser se ilumina en el hombre2. El filósofo cristiano sale al encuentro de la inmanencia tal como la concibió el pensamiento moderno en sus desvíos metafísicos y teológicos y asume la exigencia de aquella proclamada inmanencia introduciéndola en el problema esencial del pensamiento: la fundación de lo finito en el Infinito, de los entes en el Ser; atribuye por tanto al tomismo la tarea de unificación de la conciencia humana, de los fragmentos de su devenir histórico en su estructura teorética universal...

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